Conservaré tu regalo.

Te entregué una parte, y no quiero que me la devuelvas.
Te regalé momentos que eran tuyos, instantes turbios que se aclaraban con susurros de esperanza.

Te entregué mi alma sucia de palabras despreciadas que me ataban a una jaula prisionera en libertad.
Te entregue mis piernas, mis labios y mi rabia.

Pero es tuya, solo tuya esa parte que moldeabas cuando te escuchaba improvisar al ritmo de bombo y caja.
El miedo gritaba porque algo lo quemaba, y ahí, solo el amor ganaba.

Te entregué letras escritas por las ganas de tocarte una vez más, pero todo pasa.

Conservaré mi parte, esa parte que fue tuya y que me diste sin pensar.
Esa que susurraba tengo miedo y ganas, esa por la que quise abrazarte y no soltarte.

Fuimos dos y aún lo somos, fuimos historia de un amor inesperado en momento inoportuno y lugar abstracto.
Y siempre seremos el humo que fumamos para sentir quién somos, y recordar que amamos.

Pues como puzzle compongo mi alma, y tú me diste la mejor pieza.

Conservaré tu regalo.

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